Pablo Jair Ortega - pablo.jair.ortega@gmail.com.- “Están muy reñidas las elecciones”: es la percepción de varios ciudadanos del sur de Veracruz con los que hemos platicado en los últimos días, y es de destacarse que ante una incipiente democracia en México a raíz de la caída del PRI en las elecciones del 2000, la ciudadanía ha ido madurando más su voto, y poco a poco desaparecen los vicios y típicas mapacherías inculcadas institucionalmente por el tricolor.
Si bien todavía existen algunas rutinas para influenciar sobre el voto, como el caso de los desvíos obvios de recursos públicos, los apoyos que se entregan en bolsas rojas, azules o amarillas -según el partido en el poder-, las sutiles presiones hacia sectores populares, amas de casas, pequeños sindicatos, comerciantes, etc., hay que resaltar que el ciudadano ha estado madurando electoralmente y asume como una gran responsabilidad el ser un votante, más que un mercantilizado “ciudadano IEV”.
El elector ha estado tan participativo en cuestiones de comicios, que incluso la gran muestra se dio en las pasadas elecciones de hace un año, el 2 de julio, cuando se da una gran participación del pueblo mexicano para dar cumplimiento al compromiso personal de llevar su voto a la urna más cercana.
Más allá del compromiso, nadie negará que también las discusiones en muchos hogares se centraron en el tema electoral; que si la guerra sucia, que si el mesiánico peligro para México, que si el chaparrito pelón de lentes, que “conmigo esto se acabó”, y otras tantas lindezas que nos dejan los creativos de las agencias de publicidad para el folklore de la política mexicana. El asunto es que así como trascendían los radicales y excrementicios agarrones entre los principales candidatos a la Presidencia, en la casa no faltaba el padre conservador contra el hijo pejista, o la madre madracista contra la tía mocha, o el marihuano extremista de izquierda contra todos… El asunto era que como mexicanos también estábamos en la controversia, en el debate político, sin necesidad de tener que chutarnos los cientos de programas especiales que se hicieron en la tele para la ocasión.
Sirvió también para darnos cuenta que hay cosas más interesantes para discutir que Jolette y su salida de “La Kkdemia”, tema el cual increíblemente nos ponía a discutir en la oficina de redacción (me reservo a decir qué oficina era para evitar penas a terceros de discusiones tan banales).
Sí, en verdad que tenemos que concedernos un aplauso de pie y quitarnos el sombrero de cuatro pedradas, cachucha, boina o hasta birrete, porque ahora estamos más concientes de lo que representa una papeleta electoral; que no sólo se trata de poner una bonita tacha como así lo decían las paredes instructivas con el “VOTA ASÍ”; ahora el sufragio es más razonado, incluso quizás hasta más convenenciero, y es difícil pensar ahora en votos corporativos o gremiales.
No obstante, a nivel nacional, el ejemplo de que un poderoso sindicato puede hacer lo que se le plazca una vez que no tiene que rendirle tributo al legendario presidente priísta, fue el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cuya estirada dirigente Elba Esther Gordillo dirigió para favorecer al Partido Acción Nacional.
Pero al menos en el sur de Veracruz, bastión durante mucho tiempo de los priístas, influenciado por un gran poder de ganaderos y del omnipotente sindicato petrolero, ahora se ven sectores completamente separados a lo que hace apenas una década era impensable: retar al PRI, porque retar al PRI, era retar al gobierno, retar al gobierno era retar al gobernador, y si se retaba al gobernador, de refilón se retaba al Presidente de la República.
Como ejemplo tenemos la reciente derrota del líder petrolero Jorge Wade González, postulado por el PRI en las elecciones federales para ser legislador en San Lázaro por el distrito de Minatitlán, y de quien se aseguraba que ganaría contundentemente, pero lo impensable fue que ganó el comerciante Robinson Uscanga, quien casi ni hizo campaña. ¿Qué sucedió? ¿Cuál era la explicación pese a que el sindicato petrolero controla la mayor parte de la estructura electoral a través del PRI? ¿No causaba simpatía el minúsculo bigote de Wade al poblado mostacho de Robinson? Quién sabe, pero fue una sorpresa estatal.
Y no sólo en Minatitlán, en Nanchital también se vivió la estrepitosa caída del poder petrolero hace dos años y medio cuando triunfó un partido distinto al PRI: el Partido Revolucionario Veracruzano. Igual en Las Choapas, donde ganó el PAN con Renato Tronco, igual que en Agua Dulce, Acayucan, y decenas de municipios más que pasaron a manos de la oposición ya sea en los ayuntamientos como en las legislaturas locales y federales.
Hoy el PRI se mantiene nervioso dado a la gran prueba de fuego que tiene enfrente: son las primeras elecciones locales de la administración encabezada por el gobernador Fidel Herrera Beltrán, y es aquí donde se reflejará en verdad si el trabajo político, los operadores, los dirigentes priístas, las gestiones, la eficacia del gabinete, de los diputados y alcaldes de este partido, son agradables para la población y se traduce en votos favorables para el tricolor.Se duda mucho lo anterior porque pese a un intenso ritmo de trabajo del gobernador Fidel Herrera (aunque ahora se ha relajado más, por el bien de su salud física), muchos alcaldes priístas están totalmente “pelados”: como Raúl Morales, en Minatitlán; Cuauhtemoc Cadena, en Cosoleacaque; hay diputados locales a los que no se les augura grandes posibilidades ahora que quieren ser presidentes municipales, como Ricardo Calleja; y ya ni se diga de representantes o funcionarios del gobierno estatal que supuestamente por ser del sur podrían haber hecho algo por su comunidad, como Marcos Theurel, “flamante” secretario de Comunicaciones.
La realidad es que el PRI no tiene contento a muchos, especialmente en el sur, como así se pueden ver en diversas protestas y pugnas que se están llevando a cabo en la región. Ahora la tarea de dicho organismo político va más allá de unas simples elecciones locales, porque tiene que dejar a los mejores hombres del PRI en los cargos, al partido muy bien posicionado, una representatividad efectiva del tricolor en los distritos y una buena labor de cada uno de sus funcionarios o representantes populares, por el riesgo de una alta probabilidad de que el gobierno estatal pase a manos del PAN, o de Miguel Ángel Yunes Linares, o incluso de Convergencia, con Dante Delgado.
A final de cuentas quizás también no pase nada: la clase política es un sistema propio de códigos, tradiciones, amistades, lealtades, traiciones, y no dudamos que veamos lo mismo de siempre, sea el partido que sea, el que esté en el poder: el PAN, por ejemplo, ha aprendido y pone en práctica muchas mapacherías que el PRI patentó.
Eso es lo único que falta: así como los votantes han madurado, ojalá así también lo hicieran los políticos veracruzanos, y no perdieran el tiempo en pedir seriedad a la prensa cuando se les caricaturiza o fotografía en situaciones chuscas, y por el otro lado, andan montando toros mecánicos como si fuese una gracia para su investidura.
Un excelente amigo comentaba hace poco: “Imagínate a los grandes líderes de antes, a Demetrio, a don Yayo, haciendo el ridículo” (2 DE JULIO DE 2007)
2 de julio de 2007
21 de junio de 2007
Necesaria una ley antichapulín en Veracruz
Con la polémica desatada en Baja California, y llevada a escala nacional por los medios, acerca de la anulación de la candidatura del empresario promotor de casinos Jorge Hank Rhon a la gubernatura de ese estado, porque la ley local se lo impide al no terminar su periodo como alcalde de Tijuana, reflexionamos sobre la urgente necesidad de igualar a dicha constitución para detener los trampolines políticos al que están acostumbrados la mayoría de los políticos veracruzanos.
Es costumbre que, aprovechándose de los tiempos electorales, un alcalde pida permiso para contender como diputado federal, o viceversa: o los diputados locales que utilizan su respectiva legislatura para trepar en lo que ellos llaman “carrera política”, y que no es otra cosa que la costumbre de vivir como un parásito adherido al erario.
La constitución local del estado de Baja California lo establece muy claro en el artículo 42, pese a la prepotencia de Hank Rohn en negarlo y mofarse cual burgués acostumbrado a tener lo que quiera gracias a su incalculable fortuna: “No podrán ser electos Gobernador del Estado: el Secretario General de Gobierno, los Magistrados y Jueces del Tribunal Superior de Justicia del Estado, el Procurador General de Justicia y los Secretarios y Directores del Poder Ejecutivo, salvo que se separen de sus cargos en forma definitiva, noventa días antes de la elección. Los Militares en servicio activo y los titulares de los cuerpos policíacos, no podrán ser electos Gobernador del Estado, salvo que se separen de sus cargos en forma provisional, noventa días antes de la elección”.
El párrafo que mata la aspiración de Hank Rohn: “Los Diputados y Senadores del Congreso de la Unión, Diputados locales, Presidentes Municipales, Síndicos Procuradores y Regidores de los Ayuntamientos durante el período para el que fueron electos; aun cuando se separen de sus cargos; con excepción de los suplentes siempre y cuando éstos no estuvieren ejerciendo el cargo”.
Así de simple lo estipula el artículo 42 de la constitución local del estado Baja California; no confunde con tecnicismos propios de los mañosos políticos, ni lo deja la disposición de las interpretaciones subjetivas: los alcaldes no pueden ser candidatos, aunque se separen de sus cargos, porque tienen que terminar sus periodos.
Pero volviendo aquí al rancho donde la doble moral entre los gobernantes tiene fuerte arraigo (con eso de que liberan a indígenas presos con la ley de amnistía promulgada por el gobernador Fidel Herrera, pero a la vez les ponen una inspiradora madriza y los meten a la cárcel como sucedió en Ixhuatlán de Madero, en el norte de la entidad), tenemos casos increíbles de saltimbanquis que cambian de puesto como lo hacen de ropa interior: para vergüenza nacional, el diario El Universal publicó en días pasados como la legislatura de Veracruz se vio lesionada cuando casi la mitad de los diputados locales dejaron sus curules para aspirar a las alcaldías: “Con 20 diputados inexpertos y dos curules menos, el Congreso del estado analizará en los siete meses que le restan a la 60 Legislatura local iniciativas de reformas o de creación de nuevas leyes trascendentales para la vida política y social de Veracruz”.
Pidieron licencia para sus mezquinas ambiciones políticas: por el PAN, Julio Saldaña, William Charbel Kuri Ceja, Miguel Ángel Yunes Márquez, Silvia Isabel Monge Villalobos, Alfredo Valente Grajales Jiménez, Sergio Méndez Mahé, Daniel Alejandro Vázquez García, José Alfredo Osorio Medina y Francisco Fernández Morales; por Convergencia, hoy panista Cinthya Amaranta Lobato Calderón; por el PRD, Atanasio García Durán; por el PRI, Gladys Merlín Castro, Guadalupe Josephine Porras David, Marina Garay Cabada, Ricardo Calleja y Arroyo, Marcelo Montiel Montiel, Ricardo García Guzmán, Juan René Chiunti Hernández; la diputada independiente Blanca Armida Batalla Herver. Todos van por el hueso de sus respectivos municipios.
Esto ocasionó las críticas incluso de sus propios compañeros diputados que se quedaron en la legislatura para continuar los trabajos pendientes: el legislador Alejandro Montano Guzmán (a quien hay que destacarle que no ha acelerado el paso en su incipiente carrera política, y poco a poco ha ido deshaciendo de la imagen de policía), fue más explícito al expresar que “no se vale”, en el sentido incongruente de quienes usaron el Congreso como una casa de precampaña.
Por otro lado, tenemos el caso del diputado federal Robinson Uscanga Cruz, de Convergencia, quien tiene el trastabilleo en sus aspiraciones a la alcaldía de Minatitlán al momento en que su suplente fue detenido por el supuesto delito de fraude, lo que impedía al legislador pedir licencia; en estos momentos, su suplente ya se encuentra libre, y pese al tropezón, Uscanga se la va a jugar.
Para la historia tenemos el caso burlesco de José de la Torre, quien ya habituado cínicamente al presupuesto, pidió licencia como alcalde de Martínez de la Torre para ser diputado federal, y luego volvió a pedir licencia para regresar a ser alcalde.
No obstante, a la ley de Baja California se le argumenta que el artículo 42 contraviene con la carta magna de los mexicanos, y por lo cual podría recaer en inconstitucionalidad.
Según nuestras leyes, los preceptos locales no pueden contradecir contra las aspiraciones políticas que garantiza la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos en el derecho de votar y ser votado. Claro, ni siquiera se le ocurra pensar en una reforma a las leyes, porque les fastidiaría la existencia a los que están trepados en el carro de la buena vida.
Ya no digamos lo nefasto que representa el estar jugando con el voto de la población, engañarles de frente ofreciéndoles de todo, para que finalmente abandonen el barco en búsqueda de otro hueso; lo peligroso en realidad son aquellos que buscan la protección del ansiado fuero constitucional, pese a que son señalados en delitos de naturaleza financiera (irregularidades, desvíos de recursos, etc.) o casos graves de homicidio como el del regidor Alfredo Pérez Juárez, de cuyo autor intelectual se le señala hoy al alcalde con licencia de Las Choapas, Renato Tronco, quien aspira a ser diputado local por ese distrito, posición que lo protegería contra cualquier intención judicial.
Hay que razonar bien el voto y darse cuenta de si vale la pena que tales personajes sean beneficiados con el triunfo en comicios; darse cuenta que es un beneficio personal-partidista más que representación popular el hecho de que tales sujetos (y sujetas, diría Fox) estén ahora de nuevo en campaña, con una sonrisa desvergonzada en las fotos.
En verdad, pregúntese al menos en el caso de los legisladores locales, ¿qué demonios hizo su diputado por su población? ¿Qué demonios hizo por usted?
Es costumbre que, aprovechándose de los tiempos electorales, un alcalde pida permiso para contender como diputado federal, o viceversa: o los diputados locales que utilizan su respectiva legislatura para trepar en lo que ellos llaman “carrera política”, y que no es otra cosa que la costumbre de vivir como un parásito adherido al erario.
La constitución local del estado de Baja California lo establece muy claro en el artículo 42, pese a la prepotencia de Hank Rohn en negarlo y mofarse cual burgués acostumbrado a tener lo que quiera gracias a su incalculable fortuna: “No podrán ser electos Gobernador del Estado: el Secretario General de Gobierno, los Magistrados y Jueces del Tribunal Superior de Justicia del Estado, el Procurador General de Justicia y los Secretarios y Directores del Poder Ejecutivo, salvo que se separen de sus cargos en forma definitiva, noventa días antes de la elección. Los Militares en servicio activo y los titulares de los cuerpos policíacos, no podrán ser electos Gobernador del Estado, salvo que se separen de sus cargos en forma provisional, noventa días antes de la elección”.
El párrafo que mata la aspiración de Hank Rohn: “Los Diputados y Senadores del Congreso de la Unión, Diputados locales, Presidentes Municipales, Síndicos Procuradores y Regidores de los Ayuntamientos durante el período para el que fueron electos; aun cuando se separen de sus cargos; con excepción de los suplentes siempre y cuando éstos no estuvieren ejerciendo el cargo”.
Así de simple lo estipula el artículo 42 de la constitución local del estado Baja California; no confunde con tecnicismos propios de los mañosos políticos, ni lo deja la disposición de las interpretaciones subjetivas: los alcaldes no pueden ser candidatos, aunque se separen de sus cargos, porque tienen que terminar sus periodos.
Pero volviendo aquí al rancho donde la doble moral entre los gobernantes tiene fuerte arraigo (con eso de que liberan a indígenas presos con la ley de amnistía promulgada por el gobernador Fidel Herrera, pero a la vez les ponen una inspiradora madriza y los meten a la cárcel como sucedió en Ixhuatlán de Madero, en el norte de la entidad), tenemos casos increíbles de saltimbanquis que cambian de puesto como lo hacen de ropa interior: para vergüenza nacional, el diario El Universal publicó en días pasados como la legislatura de Veracruz se vio lesionada cuando casi la mitad de los diputados locales dejaron sus curules para aspirar a las alcaldías: “Con 20 diputados inexpertos y dos curules menos, el Congreso del estado analizará en los siete meses que le restan a la 60 Legislatura local iniciativas de reformas o de creación de nuevas leyes trascendentales para la vida política y social de Veracruz”.
Pidieron licencia para sus mezquinas ambiciones políticas: por el PAN, Julio Saldaña, William Charbel Kuri Ceja, Miguel Ángel Yunes Márquez, Silvia Isabel Monge Villalobos, Alfredo Valente Grajales Jiménez, Sergio Méndez Mahé, Daniel Alejandro Vázquez García, José Alfredo Osorio Medina y Francisco Fernández Morales; por Convergencia, hoy panista Cinthya Amaranta Lobato Calderón; por el PRD, Atanasio García Durán; por el PRI, Gladys Merlín Castro, Guadalupe Josephine Porras David, Marina Garay Cabada, Ricardo Calleja y Arroyo, Marcelo Montiel Montiel, Ricardo García Guzmán, Juan René Chiunti Hernández; la diputada independiente Blanca Armida Batalla Herver. Todos van por el hueso de sus respectivos municipios.
Esto ocasionó las críticas incluso de sus propios compañeros diputados que se quedaron en la legislatura para continuar los trabajos pendientes: el legislador Alejandro Montano Guzmán (a quien hay que destacarle que no ha acelerado el paso en su incipiente carrera política, y poco a poco ha ido deshaciendo de la imagen de policía), fue más explícito al expresar que “no se vale”, en el sentido incongruente de quienes usaron el Congreso como una casa de precampaña.
Por otro lado, tenemos el caso del diputado federal Robinson Uscanga Cruz, de Convergencia, quien tiene el trastabilleo en sus aspiraciones a la alcaldía de Minatitlán al momento en que su suplente fue detenido por el supuesto delito de fraude, lo que impedía al legislador pedir licencia; en estos momentos, su suplente ya se encuentra libre, y pese al tropezón, Uscanga se la va a jugar.
Para la historia tenemos el caso burlesco de José de la Torre, quien ya habituado cínicamente al presupuesto, pidió licencia como alcalde de Martínez de la Torre para ser diputado federal, y luego volvió a pedir licencia para regresar a ser alcalde.
No obstante, a la ley de Baja California se le argumenta que el artículo 42 contraviene con la carta magna de los mexicanos, y por lo cual podría recaer en inconstitucionalidad.
Según nuestras leyes, los preceptos locales no pueden contradecir contra las aspiraciones políticas que garantiza la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos en el derecho de votar y ser votado. Claro, ni siquiera se le ocurra pensar en una reforma a las leyes, porque les fastidiaría la existencia a los que están trepados en el carro de la buena vida.
Ya no digamos lo nefasto que representa el estar jugando con el voto de la población, engañarles de frente ofreciéndoles de todo, para que finalmente abandonen el barco en búsqueda de otro hueso; lo peligroso en realidad son aquellos que buscan la protección del ansiado fuero constitucional, pese a que son señalados en delitos de naturaleza financiera (irregularidades, desvíos de recursos, etc.) o casos graves de homicidio como el del regidor Alfredo Pérez Juárez, de cuyo autor intelectual se le señala hoy al alcalde con licencia de Las Choapas, Renato Tronco, quien aspira a ser diputado local por ese distrito, posición que lo protegería contra cualquier intención judicial.
Hay que razonar bien el voto y darse cuenta de si vale la pena que tales personajes sean beneficiados con el triunfo en comicios; darse cuenta que es un beneficio personal-partidista más que representación popular el hecho de que tales sujetos (y sujetas, diría Fox) estén ahora de nuevo en campaña, con una sonrisa desvergonzada en las fotos.
En verdad, pregúntese al menos en el caso de los legisladores locales, ¿qué demonios hizo su diputado por su población? ¿Qué demonios hizo por usted?
14 de junio de 2007
Tarifas para desvelados, por favor
De plano el sector energético (específicamente, y en lenguaje coloquial, “la luz” --por cierto, qué ricos chamorros sirven en el bar del mismo nombre--) ya está privatizado desde hace mucho, y la lucha “sindical” e “histórica” por la “soberanía” de dicha energía, resulta similar a la utilidad de una papa enterrada.
Y sí, mientras haya líderes sindicales, obreros, políticos que se desgarran las vestiduras y ofrecen su pecho a las balas en pro de que el sector energético no se privatice, tenemos a un PEMEX y a una Comisión Federal de Electricidad controlados por el sindicalismo oscuro, corrupto, característico del priato en México (y que no han cambiado en pleno panismo); aliados de los gobernantes que se encargan de administrar a su conveniencia la riqueza del país.
Tan nos han hecho creer que la luz y el petróleo nos pertenecen, que no son pocos quienes saltan a la palestra para defender lo que tata Lázaro expropió, y que según como pueblo, es nuestro… Ahí vemos las marchas de “conquista” sindical, las asambleas que, al más puro estilo priísta, no cambian, y los respaldos del gobierno a los dirigentes, de los cuales (como si no bastase lo hinchados de dinero que están por todo lo que se embolsan), algunos todavía son diputados federales.
Pero la patética realidad nos indica que, pese a que Veracruz es un estado líder en producción de energéticos, éstos tienen que entregarse a la administración federal para la redistribución de los dividendos a escala nacional, y ser aprobado por la Cámara de Diputados, en lo que es el famoso presupuesto.
Es así como surgen las protestas por las elevadas tarifas de la electricidad. Se sabe que en ciudades del norte del país lograron presionar a la Comisión Federal de Electricidad para que reclasificara los costos; esto fue tomado por diversos dirigentes populares en Veracruz para exigir que bajaran los precios de la luz, argumentando principalmente el consumo necesario de la electricidad en zonas donde el calor (como en el sur del estado) es insoportable, pero que la CFE aprovecha para cobrarse a lo chino (como Flavino, el oaxaqueño).
La lucha continúa en algunas partes del sur, destacan los nobles indígenas de la sierra de Soteapan y parte del Uxpanapa, donde se rebelan no pagando las elevadas cuotas.
Así, ante una CFE que cobra lo que quiere, un PEMEX que explota el subsuelo como se le antoja y nos deja las correspondientes consecuencias ambientales y de salud, Veracruz tiene que sortear entre las decisiones de las cúpulas sindicales y el gobierno, quienes tienen secuestrados dichos recursos y convierten al resto de los mexicanos en rehenes de argumentos indescifrables para explicar sus acciones.
Como ejemplo tenemos el nefasto horario de verano: nadie entiende a quién beneficia, si lo único realmente palpable es que las tarifas se elevan, la CFE no acepta reclamaciones, y de paso nos cortan la luz a la primera que se adeude. ¡Ah!, “pero las variables macroeconómicas de la espiroqueta de la raíz cuadrada de la cuchufleta morrocotuda” es el argumento más prolífico de los tecnócratas y políticos que defienden la causa de un horario que sólo provoca desvelados y mueve a cuestionar, acertadamente: ¿para qué demonios sirve el horario? Si la respuesta es siempre que individualmente no se ve el ahorro, nacionalmente sí lo hay… Entonces ¿a quién beneficia realmente el horario de verano? Al pueblo no, ya que nos elevan las tarifas enormemente, y de paso, este gruñón columnista tiene que levantarse más temprano.
Sí, se oye como el reclamo común, populista, hasta pejista de un ardido social; la verdad es que no: finalmente ahí donde renta la casa su servidor no paga la luz, porque ya viene incluido en el contrato, la que, finalmente, se agarra del chongo con los de la CFE es la dueña de la casa.
De cualquier manera, para uno, como veracruzano, es realmente indignante y no hay justificación en hacer oídos sordos a una situación real de pobreza y rezago, ante un Veracruz rico en todo, sobre todo en producción de energía.
La entidad no se beneficia en nada de lo que debiera, y menos con diputados evidentemente concentrados en sus guerras infantiles de colores. Los jodidos seguimos siendo los mismos: en el mismo caso del horario de verano, recordamos un Vicente Fox que arrancaba su sexenio parejero y atrabancado como el buen ranchero que es (quizás acostumbrado a que en el rancho el tiempo es relativo a los cantos del gallo) quiso a la de a blanquillos de gallina de rancho desaparecer con un plumazo el horario de verano, pero entonces, los diputados federales despertaron de su curul y echaron para atrás la medida foxiana en aras del “respeto a la autonomía del poder legislativo”. Y así, todavía con lagañas, sólo le quitaron dos meses a dicho horario.
Sí, esos diputados que son conocidos por subirse el salario cada que se les antoja, y se autorizan salones de belleza para emperifollarse. Los mismos que en realidad representan todo, menos a la población (y tampoco es una declaración populista: la poca credibilidad de los políticos y sus partidos también radica en que los ciudadanos no se sienten representados en la Cámara de Diputados, y así lo han enfatizado estudios serios).
Los políticos son los verdaderos dueños temporales de los designios energéticos, pues en sus manos está la retarifación de la energía eléctrica, y en este punto los veracruzanos, del color que sean (negros, verdes, amarillos, anaranjados, azulinos y rojillos), tenemos que estar de acuerdo en protestar por los abusos de la Comisión Federal de Electricidad, ya ni se diga de las secuelas ambientales que genera PEMEX con su industria. En esto, insistimos, tienen también que ver mucho los sindicatos.
Por favor, se los pide alguien que gusta de escribir y trabajar en las noches con su respectiva lamparita y calienta la cena en el microondas, aunque la dueña de la casa no lo sabe. (14 DE JUNIO DE 2007)
Y sí, mientras haya líderes sindicales, obreros, políticos que se desgarran las vestiduras y ofrecen su pecho a las balas en pro de que el sector energético no se privatice, tenemos a un PEMEX y a una Comisión Federal de Electricidad controlados por el sindicalismo oscuro, corrupto, característico del priato en México (y que no han cambiado en pleno panismo); aliados de los gobernantes que se encargan de administrar a su conveniencia la riqueza del país.
Tan nos han hecho creer que la luz y el petróleo nos pertenecen, que no son pocos quienes saltan a la palestra para defender lo que tata Lázaro expropió, y que según como pueblo, es nuestro… Ahí vemos las marchas de “conquista” sindical, las asambleas que, al más puro estilo priísta, no cambian, y los respaldos del gobierno a los dirigentes, de los cuales (como si no bastase lo hinchados de dinero que están por todo lo que se embolsan), algunos todavía son diputados federales.
Pero la patética realidad nos indica que, pese a que Veracruz es un estado líder en producción de energéticos, éstos tienen que entregarse a la administración federal para la redistribución de los dividendos a escala nacional, y ser aprobado por la Cámara de Diputados, en lo que es el famoso presupuesto.
Es así como surgen las protestas por las elevadas tarifas de la electricidad. Se sabe que en ciudades del norte del país lograron presionar a la Comisión Federal de Electricidad para que reclasificara los costos; esto fue tomado por diversos dirigentes populares en Veracruz para exigir que bajaran los precios de la luz, argumentando principalmente el consumo necesario de la electricidad en zonas donde el calor (como en el sur del estado) es insoportable, pero que la CFE aprovecha para cobrarse a lo chino (como Flavino, el oaxaqueño).
La lucha continúa en algunas partes del sur, destacan los nobles indígenas de la sierra de Soteapan y parte del Uxpanapa, donde se rebelan no pagando las elevadas cuotas.
Así, ante una CFE que cobra lo que quiere, un PEMEX que explota el subsuelo como se le antoja y nos deja las correspondientes consecuencias ambientales y de salud, Veracruz tiene que sortear entre las decisiones de las cúpulas sindicales y el gobierno, quienes tienen secuestrados dichos recursos y convierten al resto de los mexicanos en rehenes de argumentos indescifrables para explicar sus acciones.
Como ejemplo tenemos el nefasto horario de verano: nadie entiende a quién beneficia, si lo único realmente palpable es que las tarifas se elevan, la CFE no acepta reclamaciones, y de paso nos cortan la luz a la primera que se adeude. ¡Ah!, “pero las variables macroeconómicas de la espiroqueta de la raíz cuadrada de la cuchufleta morrocotuda” es el argumento más prolífico de los tecnócratas y políticos que defienden la causa de un horario que sólo provoca desvelados y mueve a cuestionar, acertadamente: ¿para qué demonios sirve el horario? Si la respuesta es siempre que individualmente no se ve el ahorro, nacionalmente sí lo hay… Entonces ¿a quién beneficia realmente el horario de verano? Al pueblo no, ya que nos elevan las tarifas enormemente, y de paso, este gruñón columnista tiene que levantarse más temprano.
Sí, se oye como el reclamo común, populista, hasta pejista de un ardido social; la verdad es que no: finalmente ahí donde renta la casa su servidor no paga la luz, porque ya viene incluido en el contrato, la que, finalmente, se agarra del chongo con los de la CFE es la dueña de la casa.
De cualquier manera, para uno, como veracruzano, es realmente indignante y no hay justificación en hacer oídos sordos a una situación real de pobreza y rezago, ante un Veracruz rico en todo, sobre todo en producción de energía.
La entidad no se beneficia en nada de lo que debiera, y menos con diputados evidentemente concentrados en sus guerras infantiles de colores. Los jodidos seguimos siendo los mismos: en el mismo caso del horario de verano, recordamos un Vicente Fox que arrancaba su sexenio parejero y atrabancado como el buen ranchero que es (quizás acostumbrado a que en el rancho el tiempo es relativo a los cantos del gallo) quiso a la de a blanquillos de gallina de rancho desaparecer con un plumazo el horario de verano, pero entonces, los diputados federales despertaron de su curul y echaron para atrás la medida foxiana en aras del “respeto a la autonomía del poder legislativo”. Y así, todavía con lagañas, sólo le quitaron dos meses a dicho horario.
Sí, esos diputados que son conocidos por subirse el salario cada que se les antoja, y se autorizan salones de belleza para emperifollarse. Los mismos que en realidad representan todo, menos a la población (y tampoco es una declaración populista: la poca credibilidad de los políticos y sus partidos también radica en que los ciudadanos no se sienten representados en la Cámara de Diputados, y así lo han enfatizado estudios serios).
Los políticos son los verdaderos dueños temporales de los designios energéticos, pues en sus manos está la retarifación de la energía eléctrica, y en este punto los veracruzanos, del color que sean (negros, verdes, amarillos, anaranjados, azulinos y rojillos), tenemos que estar de acuerdo en protestar por los abusos de la Comisión Federal de Electricidad, ya ni se diga de las secuelas ambientales que genera PEMEX con su industria. En esto, insistimos, tienen también que ver mucho los sindicatos.
Por favor, se los pide alguien que gusta de escribir y trabajar en las noches con su respectiva lamparita y calienta la cena en el microondas, aunque la dueña de la casa no lo sabe. (14 DE JUNIO DE 2007)
12 de junio de 2007
Coatepec: pueblo sin magia

Coatepec es reconocido como uno de los lugares más bonitos de la región centro del estado de Veracruz, plagado de ciudades de arquitectura colonial y con la historia propia ligada a las haciendas productoras de café y azúcar.
Este municipio no le pide nada a Xalapa, aunque cercano a la capital veracruzana; no lo opaca la sombra de la ciudad más importante del estado porque tiene sus propias leyendas, su comercio, su vida propia sumergida en esa tranquilidad perfecta para tomar el café, escribir, leer, tomar fotografías, comer un helado, y hasta unas crepas.
Todo esto suena a publicidad gratuita, y lo es: lástima que las autoridades municipales, encabezadas por el alcalde Miguel Galindo Huesca, estén totalmente desorientadas, inmersos en la negligencia, y que representen un gobierno casi extinto que no supo administrar la riqueza que tuvo en sus manos.
Pese a que en este trienio se recibió la denominación de Pueblo Mágico, a Coatepec se le ha ido desangrando la magia, los únicos impresionados son quienes visitan momentáneamente el lugar, van de paso hacia otros sitios como Xico o Teocelo, o vienen a comer para escapar de una Xalapa inundada de contaminación ambiental, ruidosa y tráfico vehicular, como si las calles tuvieran arteriosclerosis.
Todo es válido para el turismo que es uno de los grandes ingresos para la ciudad; lamentablemente quienes viven aquí son los últimos beneficiados de tales recursos, los últimos en ser tomados en cuenta, esto se vuelve una analogía de Luvina (por lo menos en las partes más desoladas del cuento de Juan Rulfo): un pueblo donde parece que, para los del ayuntamiento, no vive nadie.
La gente tiene que soportar con tedio la pésima administración; una pasmosa desatención a lo más mínimo: obra pública básica, seguridad, orden en la ciudad. Hay menos preocupación por los que viven aquí, y más por los que solamente vienen los fines de semana y los numerosos puentes magisteriales.
Precisamente en estos días, con el infaltable cafecito americano del quiosco, observamos cómo unos jóvenes --de acaso 17 años-- tomaban su six de cerveza tranquilamente en el parque principal, casi frente al palacio municipal. Con descaro sorbían las cervezas a plena luz de la tarde, hasta que, finalmente, los arrestó la policía municipal. ¿Qué demonios estaban pensando? Lo de menos es que desconozcan que el bando de policía y buen gobierno que en muchas ciudades de la entidad no permite ingerir bebidas alcohólicas en la vía pública (por lo menos no tan cínicamente), pero la realidad es (y así lo confirman quienes viven aquí desde hace años) que ante una alcaldía tan enclenque, las nuevas generaciones prácticamente ignoran el sentido de una autoridad: no sólo la retan, sino que la desconocen por completo.
Y precisamente en este ámbito es palpable que en las tiendas de abarrotes de colonias como Los Manantiales (por el rumbo de Chedraui) se permita la venta indiscriminada de alcohol de caña y cerveza a menores de edad, con la protección de la policía municipal; abarrotes que, si bien mantienen a una familia decentemente, la misma decencia se degrada con las comunes escenas grotescas de menores ingiriendo cerveza, con la única sugerencia del tendero de que se las tomen afuera, "porque ahí no es cantina…", como paradoja de la desvergüenza.
Ya no digamos los incidentes que esto podría ocasionar: un adolescente con la testosterona en pleno crecimiento y sin una autoridad que lo meta en orden es un peligro latente para cualquier peatón que se tope con estos tipos. Cabe aclarar que esto no es que sea uno mojigato: a nadie le espantan escenarios así, porque también uno los vivió y se gustaba de "corromper" la ley, pero la realidad es que también la "tolerancia" es mucha ahora y el vandalismo se ha elevado. No sólo habría que enfrentarse con borrachos que en la madrugada, con unas copas, se sienten como (una versión muy pirata) de los X-Men, sino que la autoridad es prácticamente invisible.
Antes se veían constantemente rondines policíacos por varias colonias de Coatepec, y hasta a manera de broma se comentaba que era debido a que la ciudad es pequeña y en menos de una hora la recorres toda en vehículo. Ahora, lo único que se escucha constantemente por la madrugada son las sirenas de la ambulancia o de las patrullas. Por cierto, a estas horas hay motociclistas que salen a pasear como si sus motores fueran ronroneos de gatitos.
No sólo es el alcohol: hay calles rotas lejos del centro, donde la autoridad municipal no puso atención desde que comenzó este trienio. Para los coatepecanos es muy obvio que solamente se arreglaron calles que son para el tráfico céntrico de la ciudad y para la bonita foto con el gobernador; arterias sólo para el tráfico visible, para la imagen de un Coatepec que recibe al visitante.
Otro de los problemas son los "rayones": cientos de símbolos sin una utilidad o productividad pública, ni siquiera con algo que pudiéramos llamar artístico. Claro que no es un problema privativo de Coatepec, pero llama la atención la manera en los residentes han tratado de lidiar con el problema: hay quienes pueden comprar pintura lavable, colocar azulejos, o aquel comerciante que incluso deja un espacio para que los "artistas" hagan uso de su pintura en spray, pero ni así respetaron sus locales, y hoy aparecen con los mensajes que sólo los "virtuosos urbanos" entienden.
Muestra de que no tienen respeto por nadie, gracias a la nula presencia de la autoridad. Hoy en Coatepec, como en todos los municipios del estado, vemos que todo mundo quiere ser alcalde o diputado local; en sus propagandas que comienzan a vestir los postes y bardas, los aspirantes dicen lo de siempre: "experiencia", "honradez", "capacidad", etc., pero nadie propone siquiera una solución para esos mínimos problemas que afligen a la vida intestina de Coatepec.
Vaya, si lo menos grave es la manera en que Coatepec se hunde paulatinamente por la incapacidad de Miguel Galindo, alarmante es que la clase política coatepecana, en lugar de enderezar el rumbo histórico de la ciudad, se dedique a mandar emisarios hacia columnistas como Don Luis Hernández Ramírez, ciudadano del Pueblo "Mágico que no Misterioso", con la única intención de intimidar, quizás sutilmente, o con la delicadeza para mover un fino abanico, pero finalmente para acalambrar.
Vaya, "hay de calambres a calambres", como bien ha expuesto Don Luis, con todo y la sutileza del enviado del diputado federal coatepecano Adolfo Mota. (12 DE JUNIO DE 2007)
30 de mayo de 2007
Medios y/o monopolios
Soñé tan intensamente, que la almohada, sin deberla ni temerla, estuvo a punto de pagar las consecuencias. En mi pesadilla, ella ratifica la acaecida realidad: “sólo amigos”. (Anónimo de Pablo)
Así como es de fácil cerrar un canal de televisión para Hugo Chávez, dictadorzuelo de Venezuela, la justicia mexicana sí es capaz de acalambrar con argumentos legales un monopolio, una mega corporación, una firma mundial.
Aunque a los viciosos de la Coca Cola no les afecta en lo más mínimo dicha resolución judicial, y seguirán llenándose el cuerpo de azúcar y gas, retacando a la diabetes con “la chispa de la vida”, para varios comerciantes abarroteros será un triunfo el saber que la empresa “será sancionada con 10.5 millones de pesos por efectuar prácticas monopólicas. De acuerdo con la ratificación realizada por el décimotercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa en respuesta a la resolución interpuesta por la Comisión Federal de Competencia (CFC), la compañía refresquera tendrá prohibido imponer exclusividades en el comercio minorista, quedando inhabilitados los amparos que se interpusieron contra estas medidas”.
Según la nota publicada en El Universal On Line: “Con el fallo del Tribunal, ganan los consumidores, que a partir de ahora podrán comprar el refresco que ellos prefieran donde a ellos les convenga, sin que les sea negado por prácticas de exclusividad”, expresó Eduardo Pérez Motta, presidente de la CFC.
Bien como precedente de lo que es la aniquilación de prácticas monopólicas de antaño, que todavía están muy arraigadas en nuestro país, concretamente en el sector de las comunicaciones masivas. Este tipo de triunfos (al menos para los jodidos de México, que somos la mayoría) se ven lejanos en el ramo de los medios de comunicación electrónicos, en especial de la televisión abierta. Aquí la justicia, ni siquiera la divina, no es capaz de intervenir, y mientras la Suprema Corte de Justicia parece enredarse en tecnicismos innecesarios.
¿Medios de comunicación o monopolios? Esa siempre será la constante que acompañará a las dos grandes cadenas televisivas de nuestro país. Han acumulado un nefasto poder al grado de manipular la vida política del país a su conveniencia. No nos podríamos imaginar la clase de intereses que se protegen bajo el manto del poder político, y que se protegen con cuantos políticos se puedan comprar.
El caso del senador Santiago Creel es lo más claro del servilismo al que llegan algunos políticos ante los deseos de una televisora, más en tiempos electorales: siendo secretario de Gobernación (por propia confesión) fue “presionado” para apoyar la bautizada como “Ley Televisa” por méritos puramente electoreros, y nos da la pauta de la realidad en la relación entre los dos monopolios televisivos mexicanos y la facilidad con la que simplemente manejan a la clase política que dice representar al país.
Tan así es el peso Azteca-Televisa, que por todos los medios han impedido que surja una tercera televisora, como el caso CNI que se buscaba renacer con capital extranjero; los que en su momento decían que se revisara eso del concepto de “soberanía” por considerarlo algo arcaico, inmediatamente salieron a la palestra para decir que eso era una violación - no especificaron si idónea y no idónea- a nuestra patria.
Entonces, sin justificar la acción del monigote Chávez, esto nos llevaría a la reflexión de que si alguna vez una televisora en México tendría cancelada su concesión por la manera en que se conducen.
Al menos en Tv Azteca se ha notado más la manipulación del “golpeteo” periodístico barato: ahí están los casos del secretario de Hacienda con Fox, Francisco Gil Díaz, y el ex senador Diego Fernández de Cevallos (no son unas blancas palomitas tales personajes, pero los trabajos seudoperiodísticos de la televisora fueron más que degradantes para el oficio de informar). Más clara fue la toma de instalaciones del canal CNI 40 por parte de un grupo armado teveaztecoso el 27 de diciembre de 2002: el “chiquihuitazo” que remarcó lo que es el poder de una sola persona para hacer “justicia” por propia mano y salir impune por ser dueño de una televisora nacional, al grado de que el presidente Fox acuñó para la historia esa lamentable frase del valemadrismo propio del político mexicano: “¿Y yo por qué?”.
Televisa tampoco ha dejado sus prácticas perversas, como lo narra la revista PROCESO en un encuentro entre altos ejecutivos de esta empresa y los tres principales candidatos a la Presidencia de la República en un evento en Valle de Bravo, donde el mensaje fue “nadie se mete con Televisa”, mientras le apretaban el cuello al ganso… o un gallo, sepan los ornitólogos.
Esto viene al cuento, repetimos, por la autoritaria medida que ha tomado el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de cerrar una estación de televisión en represalia por esa relación tormentosa que tiene el mandatario con la crítica; además de que RCTV (Radio Caracas Televisión) fue partícipe ideológico muy activo del golpe de estado que se intentó para derrocar al polémico presidente venezolano, y mantuvo su postura opositora hasta estos días donde le cancelan su licencia para transmisión.
“Ahora Hugo Chávez controla, directa o indirectamente, la práctica totalidad de los medios audiovisuales. El cierre de RCTV no es, como quiere hacer creer el jefe del Estado, una simple medida administrativa sino una decisión política tendente a reforzar su hegemonía sobre los medios informativos”, dice en su boletín para las Américas la prestigiosa organización civil de defensa para periodistas, Reporteros Sin Fronteras, con sede en París, Francia.
“El remedio salió peor que la enfermedad”, dicen algunos periodistas en el tema de Venezuela, y aunque califican el asunto como una película que no es de buenos y malos, sino de una sociedad totalmente dividida, en México (aunque se celebra la gran libertad de expresión existente) habrá quienes pensamos sobre qué entidad aplica el autoritarismo a su manera: si las televisoras o los gobiernos que controlan.
Así como Chávez se ve mal cancelando una concesión televisiva en esa nación tan conocida por exportar bellas mujeres, aquí en el rancho, por el contrario, las televisoras pareciera que son las que mandan y disponen del poder. ¡Qué dicotomía! (30 DE MAYO DE 2007)
Así como es de fácil cerrar un canal de televisión para Hugo Chávez, dictadorzuelo de Venezuela, la justicia mexicana sí es capaz de acalambrar con argumentos legales un monopolio, una mega corporación, una firma mundial.
Aunque a los viciosos de la Coca Cola no les afecta en lo más mínimo dicha resolución judicial, y seguirán llenándose el cuerpo de azúcar y gas, retacando a la diabetes con “la chispa de la vida”, para varios comerciantes abarroteros será un triunfo el saber que la empresa “será sancionada con 10.5 millones de pesos por efectuar prácticas monopólicas. De acuerdo con la ratificación realizada por el décimotercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa en respuesta a la resolución interpuesta por la Comisión Federal de Competencia (CFC), la compañía refresquera tendrá prohibido imponer exclusividades en el comercio minorista, quedando inhabilitados los amparos que se interpusieron contra estas medidas”.
Según la nota publicada en El Universal On Line: “Con el fallo del Tribunal, ganan los consumidores, que a partir de ahora podrán comprar el refresco que ellos prefieran donde a ellos les convenga, sin que les sea negado por prácticas de exclusividad”, expresó Eduardo Pérez Motta, presidente de la CFC.
Bien como precedente de lo que es la aniquilación de prácticas monopólicas de antaño, que todavía están muy arraigadas en nuestro país, concretamente en el sector de las comunicaciones masivas. Este tipo de triunfos (al menos para los jodidos de México, que somos la mayoría) se ven lejanos en el ramo de los medios de comunicación electrónicos, en especial de la televisión abierta. Aquí la justicia, ni siquiera la divina, no es capaz de intervenir, y mientras la Suprema Corte de Justicia parece enredarse en tecnicismos innecesarios.
¿Medios de comunicación o monopolios? Esa siempre será la constante que acompañará a las dos grandes cadenas televisivas de nuestro país. Han acumulado un nefasto poder al grado de manipular la vida política del país a su conveniencia. No nos podríamos imaginar la clase de intereses que se protegen bajo el manto del poder político, y que se protegen con cuantos políticos se puedan comprar.
El caso del senador Santiago Creel es lo más claro del servilismo al que llegan algunos políticos ante los deseos de una televisora, más en tiempos electorales: siendo secretario de Gobernación (por propia confesión) fue “presionado” para apoyar la bautizada como “Ley Televisa” por méritos puramente electoreros, y nos da la pauta de la realidad en la relación entre los dos monopolios televisivos mexicanos y la facilidad con la que simplemente manejan a la clase política que dice representar al país.
Tan así es el peso Azteca-Televisa, que por todos los medios han impedido que surja una tercera televisora, como el caso CNI que se buscaba renacer con capital extranjero; los que en su momento decían que se revisara eso del concepto de “soberanía” por considerarlo algo arcaico, inmediatamente salieron a la palestra para decir que eso era una violación - no especificaron si idónea y no idónea- a nuestra patria.
Entonces, sin justificar la acción del monigote Chávez, esto nos llevaría a la reflexión de que si alguna vez una televisora en México tendría cancelada su concesión por la manera en que se conducen.
Al menos en Tv Azteca se ha notado más la manipulación del “golpeteo” periodístico barato: ahí están los casos del secretario de Hacienda con Fox, Francisco Gil Díaz, y el ex senador Diego Fernández de Cevallos (no son unas blancas palomitas tales personajes, pero los trabajos seudoperiodísticos de la televisora fueron más que degradantes para el oficio de informar). Más clara fue la toma de instalaciones del canal CNI 40 por parte de un grupo armado teveaztecoso el 27 de diciembre de 2002: el “chiquihuitazo” que remarcó lo que es el poder de una sola persona para hacer “justicia” por propia mano y salir impune por ser dueño de una televisora nacional, al grado de que el presidente Fox acuñó para la historia esa lamentable frase del valemadrismo propio del político mexicano: “¿Y yo por qué?”.
Televisa tampoco ha dejado sus prácticas perversas, como lo narra la revista PROCESO en un encuentro entre altos ejecutivos de esta empresa y los tres principales candidatos a la Presidencia de la República en un evento en Valle de Bravo, donde el mensaje fue “nadie se mete con Televisa”, mientras le apretaban el cuello al ganso… o un gallo, sepan los ornitólogos.
Esto viene al cuento, repetimos, por la autoritaria medida que ha tomado el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de cerrar una estación de televisión en represalia por esa relación tormentosa que tiene el mandatario con la crítica; además de que RCTV (Radio Caracas Televisión) fue partícipe ideológico muy activo del golpe de estado que se intentó para derrocar al polémico presidente venezolano, y mantuvo su postura opositora hasta estos días donde le cancelan su licencia para transmisión.
“Ahora Hugo Chávez controla, directa o indirectamente, la práctica totalidad de los medios audiovisuales. El cierre de RCTV no es, como quiere hacer creer el jefe del Estado, una simple medida administrativa sino una decisión política tendente a reforzar su hegemonía sobre los medios informativos”, dice en su boletín para las Américas la prestigiosa organización civil de defensa para periodistas, Reporteros Sin Fronteras, con sede en París, Francia.
“El remedio salió peor que la enfermedad”, dicen algunos periodistas en el tema de Venezuela, y aunque califican el asunto como una película que no es de buenos y malos, sino de una sociedad totalmente dividida, en México (aunque se celebra la gran libertad de expresión existente) habrá quienes pensamos sobre qué entidad aplica el autoritarismo a su manera: si las televisoras o los gobiernos que controlan.
Así como Chávez se ve mal cancelando una concesión televisiva en esa nación tan conocida por exportar bellas mujeres, aquí en el rancho, por el contrario, las televisoras pareciera que son las que mandan y disponen del poder. ¡Qué dicotomía! (30 DE MAYO DE 2007)
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