29 de agosto de 2009
La más bella de las noticias
Cada vez que la veo en el noti de Lolita Ayala, cada vez que la veo suplirla --como pasó este viernes--, cada vez que la veo en 1N, cuando la veo en comerciales hablando de salud, cuando la veo en fotos, en tele, en mi mente cuando no dejo de soñarla.... Me enamoro cada día más de ella. La mujer más hermosa de las noticias es Diane Pérez, y este viernes, finalmente me declaro rendido a sus pies.
La amo, doctora, por siempre su admirador.
24 de agosto de 2009
El México aludido de Calderón
La "maistra" Vale Esther, hablando de una enfermedad desconocida para los mexicanos llamada "Influencia NHLNL"
Pablo Jair Ortega - pablo.jair.ortega@gmail.com.- La lógica de Calderón al asumir que las críticas hacia su fracasada administración son críticas hacia México, es el indicativo del grado en que se encuentra desconectado el presidente de la realidad.
Se le recomendaría al titular del ejecutivo tantito sentido común y ver cómo está la situación con observaciones desde fuera de Los Pinos, no desde adentro donde el Presidente recibe informes diarios de que todo va bien, que todo mundo lo quiere y es más popular que los Beatles, y por ende a Jesucristo. O que las medidas que toma como el responsable de llevar las riendas del país, están funcionando de maravilla.
Ya de hecho desde que nos dijeron que era un catarrito, hoy todo mundo recuerda al secre de Hacienda con una mentadita.
Sin duda debe ser difícil ser presidente de un país tan complejo, con una historia singular, y que a la vez tiene amplios rubros para ser una potencia mundial.
No obstante, se supone que la clase gobernante –y enfatizo: se supone– es la que nos debe de asegurar que pronto saldremos del hoyo, ya no digamos para sentirnos del primer mundo sino para decir que mañana nos alcance para tragar y que no tengamos la incertidumbre de perder el empleo.
Ya de perdida esto último, pues el candidato Calderón Hinojosa estuvo jode y jode como cuchillito de palo que iba a ser el presidente del empleo, pero la frialdad de los números lo contradicen.
Esto no es hablar mal de México, señor presidente; no tendría porqué usted invocar un nacionalismo idiota para desvirtuar lo que se dice de su investidura, de sus desatinos, de sacrificar a cientos de soldados y policías (y por ende, a miles de familias) dizque para combatir al narco.
Ahora resulta que hablar mal de usted (que la verdad es un deporte muy chido conforme a las burradas que le gusta decir o hacer) es hablar pestes de los aztecas, de los olmecas, los totonacas, los jarochos, los charros, los norteños, del pulque, de Chilangolandia, del santuario de la mariposa monarca –y próximamente de La Familia–, del inigualable Caribe mexicano, del chilorio, de las chamarras tamaulipecas, de la música de los Tigres del Norte, del santuario de las ballenas en el mar de Cortez, de los camarones del Pacífico mexicano, de los chanchamitos en Minatitlán, de la carne de Chinameca, de la cochinita pibil, de las cascadas de Agua Azul, Palenque, Misol-Ha, las lagunas de Montebello, del Cañón del Sumidero, de las mayordomías istmeñas, de la Guelaguetza y las fiestas patronales en Oaxaca, de los artistas urbanos en Xalapa, de la UNAM, de las Chivas o hasta el América, de los Pueblos Mágicos, la blanca Mérida, el Tabasco tropical, los indígenas tarahumaras, los popolucas, zapotecos, de la hermosa y apacible Querétaro, del Acapulco a Go-Go, del Puebla de los Ángeles, del antiguo vino de Parras o el valle de Cuatrociénagas en Coahuila, de la riviera maya, de la doctora Diane Pérez dando las noticias, de la cerveza Tecate, la Bohemia, del mezcal, del torito, de Chava Flores, de Tin-Tán, de Pedro Infante, de Humberto Vélez haciéndole de Homero, de los poemas de Díaz Mirón, Goroztiza o Nezahualcoyotl, de las pirámides de El Tajín o las de Teotihuacán, las momias y callejones en Guanajuato, de las playas en Mocambo o Costa Esmeralda, de la Poza de los Enanos o la Laguna Encantada de los Tuxtlas, de los brujos de Catemaco, de la diminuta Colima, del cabrito sinaloense, del Espinazo del Diablo en Durango, de Pancho Villa, de Emiliano Zapata, de Real de Catorce, de la Huasteca (sea potosina, tamaulipeca o veracruzana), de la Torre Latinoamericana, de Café Tacuba, de La Parroquia o el arroz a la tumbada en Veracruz, de Elena Poniatowska, del Parque Fundidora en Monterrey, de las nalgas de “La Nacha Plus”, de la elegancia de Blanca Guerra, del café de Coatepec, de las tortugas cahuama y las caguamas de Corona, de la gente que sale a misa o se sienta en la banqueta a espantar los moscos y echar la platicada, de los niños mexicanos cuyo futuro está en duda como el caso de ABC en Hermosillo.
Son algunas de las pocas cosas que se me ocurren para justificar que no puedo hablar mal de México, aquí o en China.
Algunas, señor presidente, seguramente las comparte, así que usted sabe que muchos periodistas mexicanos no podemos hablar mal de este país, no obstante, sí de la pobreza de su clase política que se escuda diciendo que criticarlos es criticar a México.
Es como si dijeramos que la dificultad de Elba Esther para entender palabras simples (pa’ la mecha, y le dicen “La Maestra”), hace a todos los profesores estúpidos.
Nel, ¿de cuando acá esos de arriba representan algo para los de abajo?
A 90 años de Benny Moré
Hermosísimo bolero de Ernesto Duarte interpretado por “el bárbaro del ritmo” por cierto para todos aquellos que no lo sepan ese mote le fue puesto al gran Benny Moré por el director de orquesta mexicano Jesús “Chucho” Rodríguez quien lo dirigió en varias interpretaciones
PABLO JAIR ORTEGA.- El puerto de Veracruz es sin duda el lugar más emblemático para homenajear diariamente a Benny Moré, la leyenda, al “Bárbaro del Ritmo”; ahí está una estatua del músico a la cual le han robado el sombrero, y es porque Veracruz y Cuba son como hermanos. De hecho, si se fija usted, tienen como que la misma forma, si acaso el suelo jarocho se despegara del territorio nacional.
Más allá de las situaciones políticas o económicas, el puerto bien podría ser La Habana, con sus edificios viejos y su gente guapachosa. Si allá en Cuba es “¡Oye, chico!”, acá dicen “¡Oye, loco!”, como así lo constató el entonces –¿en qué estábamos pensando?– presidente Vicente Fox al decir que no le tendría respeto al gobernador de Veracruz por llamarle con ese apelativo.
En el puerto la mofa surgió de todos los cafés, porque, como bien dijo el NOTIVER: “Éjele, no dolió”, y el “¡Oye, loco!” trasciende más allá de un desequilibrado mental como el guanajuatense (que por cierto tiene hasta su estatua en el puerto).
Los cafés del puerto son inevitables, así como ir a Cuba y no tomarse un mojito. Escuchar al jaranero solitario o cualquier conjunto de son jarocho, tiene su analogía en la música cubana que también se requeteescucha en Veracruz.
Cuba y Veracruz no serían nada, de no ser por muchos años de historia, por la música, por el Granmma, por las voces como la de Benny Moré que dejaron huella profunda en México.
Allá en su natal Cuba le rinden homenajes que este lunes concluyen con una peregrinación hasta su tumba en el cementerio de Santa Isabel de las Lajas, en la provincia de Cienfuegos.
En ese mismo lugar nació donde nació Bartolomé Maximiliano Moré el 24 de agosto de 1919 y a la que dedicó uno de los temas que inmortalizó: Lajas mi rincón querido.
Falleció el 19 de febrero en 1963 de cirrosis hepática, chance de tanto ron.
22 de agosto de 2009
Recuerdo del puente caído
19 de agosto de 2009
Cuando Gobernación sí hacía su trabajo
Medina Mora, otro de los del club "Los Medios tienen la culpa"
Pablo Jair Ortega - pablo.jair.ortega@gmail.com.- La verdad me dio mucha risa una frase que sólo al ocurrente del Pichi se le pudo haber ideado: en Milenio Televisión daban a conocer que el procurador general de la república, Eduardo Medina Mora, echaba en cara la manera en que los medios de comunicación dan a conocer la ola de violencia desatada desde principios de este sexenio, a diferencia de lo que ocurría en sexenios anteriores.
Cabe anotar que precisamente Milenio (ya sea en internet, televisión o impreso) ha demostrado una maestría en el manejo de su información, que va desde el humor satírico hasta el análisis de sus plumas. El cebollazo es gratis, que conste.
Ante las declaraciones de Medina Mora, “El Pichi” solamente espetó: “pues sí, lo que pasa es que antes el secretario de Gobernación sí hacía su trabajo y no andaba cogiendo actrices”, en referencia a que el trabajo del segundo hombre más poderoso en el gabinete del presidente de México, en los tiempos del priato, ejercía su vocación de negociar, de aplicar el poder, para mantener, sino conforme, al menos sin escandalosas situaciones que desestabilizaran la política interna.
Claro que la visión cerrada Medina Mora es digna de un mayor análisis, pues a los tiempos en que se refiere había menos medios de comunicación, el internet era prácticamente escaso (como dato, el sexenio de Zedillo fue el primero en utilizar el portal www.presidencia.gob.mx, a dos años de comenzar su mandato, en el 96) además de un mayor control y censura.
Incluso se dice que el presidente-astrónomo Fox es quien “permitió” una mayor apertura en cuanto a la crítica --si acaso eran esas las intenciones de hacer creer que le gusta quedar exhibido como ignorante-- pero tarde o temprano, sin Fox o con él, el peso histórico la divulgación de las ideas ya venían como un fuerte torrencial por el crecimiento de la tecnología. Hoy podemos saber en cosa de minutos lo que sucede en cada rincón del país.
Pero llama la atención precisamente el reclamo del procurador en que se ve a los medios como los transmisores de mensajes erróneos --para la clase política gobernante-- sobre la manera en que el tema de seguridad es el talón de Aquiles de este sexenio, con el sentido común en la sociedad de que la guerra emprendida contra el narcotráfico sólo ha desatado más muertes, más violencia, más decapitados: una violencia épica que todavía ingenuamente el presidente Calderón expresa que acabará cuando no tarden en ganarle la guerra a la delincuencia organizada.
Ese mismo sentido común nos hace pensar si esa guerra declarada ha terminado con años de mafias como sucede en otros países. Si con la muerte de Pablo Escobar murió el narcotráfico en Colombia; o la captura de capos como John Gotti terminó con los mafiosos en Estados Unidos (su familia hasta tiene horario estelar en la televisión gringa); si con las múltiples detenciones en Italia han logrado frenar la legendaria Cosa Nostra.
Vaya, nomás es cosa de pensarle tantito para concluir que mientras existan los adictos, la droga va a seguir siendo parte del México vicioso.
Hasta el cansancio los analistas se han cansado de subrayar que mientras no exista una inteligencia policiaca efectiva o una manera donde no se empleé la violencia como recurso para combatir a los malosos, es absurdo pensar que la actual estrategia de los balazos es como va a acabar el narcotráfico en este país.
Pero además se antoja hipócrita el querer manejar una imagen de gobierno alejado de las drogas, como decir que nadie de los que trabaja para Calderón tiene contacto con mafiosos: que desconocen los sótanos del poder donde están parados.
Y es que al querer vender la idea de que el gobierno federal es una especie de Liga de la Justicia, incorrompible, pura y blanca como Tomaaaaaaás, de entrada ya se está fallando cuando hay actos sospechosistas como las gasolinerías del difunto Mouriño, los contratos de PEMEX de Nava, los subejercicios en diversas dependencias; o pequeños detalles como la falsa austeridad tan cacareada, cuando son conocidos los excesos de funcionarios hedonistas.
A este gobierno que le entró la onda de las armas, difícilmente se le quitará la necedad de seguir utilizando las mismas para “solucionar” el problema de la delincuencia. El escenario en el futuro es simple y sencillamente más violencia, con un escenario todavía más difícil para el sucesor luego de tanto agitar el avispero.
Especialistas en el tema de seguridad insisten en que la única manera de vencer a la mafia es vulnerando sus estructuras financieras, y eso quedó comprobado hasta con la detención de Al Capone.
Los más pragmático sería admitir que el seguir mandando más y más soldados, más y más policías, tendría que necesariamente llegar un punto donde no habrá los elementos suficientes para cubrir la demanda de tanta balacera, y que finalmente van a tener que llegar a la lógica de negociar con los mafiosos, aunque no quieran reconocerlo de manera oficial.
Y es que de eso se trata precisamente cuando se habla de los sótanos del poder, y no sólo usar las botas para andar marchando arriba, fusil contra fusil, así nomás a lo pendejo.
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