Este día, me informan, contra todo lo previsto en la ciencia, que Jesús resucitó. Que no estaba en su tumba esta mañana y se descarta la presencia de saqueadores de tumbas.
Esta mañana de domingo, un domingo cualquiera, los fieles inundan los templos para alabar que Jesús tuvo una súbita resurrección, sin apoyo de respiradores artificiales, máquinas de paro, o maniobras resucitadoras.
Esta mañana habrá no sólo fieles, sino buenas personas creyentes, devotas de que haber el bien es lo mejor para ganarse el cielo, el respeto y el cariño de sus prójimos.
También habrá hipócritas que, vestidos de corderos alabarán al Hijo del Hombre, pero saliendo de su Casa volverán a ser los peores seres humanos.
En otras noticias, la bocina de la terminal indica que a las 7 sale el camión a Puebla, saliendo por la puerta 1, estacionado en el andén número 8. Favor de abordar.
Fuese este domingo más romántico (porque hay un amanecer de esos hermosos que pocas veces se ven) si fuera el tren a Veracruz, que me llevara en barco a París y apareciera ella pidiéndome que no me vaya. Que me ama más allá de sus chaquetas orientales, que viviríamos felices si tan sólo bajara la panza y dejara de fumar de nuevo.
Este domingo, un domingo como cualquiera, 12 personas murieron en Sábado de Gloria. Se inundaron de la densa niebla de la señorial Naolinco, estrepitosamente, fugazmente, apabullantemente, vieron que los últimos segundos de su vida era como una cámara agitada, con escenas manguereadas, pixeles mal iluminados, y al final la disolvencia en negros.
Este domingo santo, como el domingo sagrado de muchos, la película del camión es sobre un circo, un vampiro homosexual y todo doblado al español porque somos unos huevones tarados como los españoles, que no quieren saber nada de eso llamado subtítulos.
Este domingo, día en que Jesús (Chuchito para los cuates) se levantó de su tumba por alguna causa sobrenatural de sus midicloreanos, Xalapa se amanece tranquila, a unos meses de cambiar a la alcaldesa cuyo único pecado es tocar vaginas.
Esta mañana del primer día, séptimo según Dios, están con cara de pendejos los espectaculares de los aspirantes a un cargo de elección popular.
Nada cambia este domingo, excepto que Jesús, El Cristo, resucitó una vez más como Ikki, el caballero Fénix de Saint Seya, que precisamente resucitaba siempre en domingo, por las mañanas, a la misma hora y por el mismo canal.
31 de marzo de 2013
29 de marzo de 2013
Otra vez SSP contra fotógrafos y los encapuchados
Pablo Jair Ortega - pablojairortegadiaz@gmail.com.- Ni bien el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, hizo un desayuno para disculparse por sus comentarios sobre meter al bote al fotógrafo Félix Márquez por unas fotos “vaciladoras” que no le gustaron al Gobierno del Estado donde se mostraba un grupo armado en Tlalixcoyan, y la vuelven a regar sus subordinados.
Elementos de Seguridad Pública arremetieron contra otro fotógrafo: David Bello, del Diario de Xalapa, quien tomó unas gráficas al momento de que en pleno acto público le estaba dando un infarto al subdirector Vial de Tránsito, José Miguel Torres Cházaro, pero alguien con caca en lugar de cerebro se le ocurrió que era una buena idea volver a comprometer a la corporación, mandando a madrear al fotógrafo para que no tomara el registro del incidente.
La Secretaría de Seguridad Pública, en sus mandos, anda muy conciente de su labor y está orgullosa de cambiar su imagen, pero los muchachitos nuevos, con eso de que son niños acreditados, aplicados, con estrellita en la frente y abejita en el examen, salieron peor que los antiguos policías.
Se pensaba la nueva Policía sería un poquito más tolerante e inteligente. Que habría mayor sentido común, pero volvieron a ser los mismos patanes engreídos de siempre.
Pero también se entiende que son solamente policías.
Algún responsable debe haber para el trato entre la prensa y Seguridad Pública. Ya se conoce la actitud pedante del encargado de prensa, apellidado Zepeda, pero por alguna extraña razón sigue ahí cobrando por hacer un mal trabajo.
Algún responsable debe haber por estas agresiones sin sentido. ¿De qué sirve que el titular se ande disculpando con los medios si sus achichincles andan otra vez regando el tepache? ¿Qué un trinche infarto no le da a cualquiera en la calle? No sean nenas.
Otra vez: ni un comunicado para condenar las agresiones por parte de quienes deben condenar. Se limitaron a llamar para preguntar si era cierto lo que son las imágenes que ya circulan en las redes sociales entre la prensa veracruzana.
Al final de cuentas todo acabó en manotazos y gritoneos. No pasó a mayores.
POLIS PARANOICOS
Quizás a los señores de SSP se les metió la idea de que como las fuerzas armadas los están entrenando, su sentido común debe ser igual de cuadrado, sin astucia como algunos viejos policías de carrera. Les va faltando tacto y hacerle al conocedor de derechos humanos sólo cuando hay agresiones a cada rato, es una verdadera falacia: nadie se las cree.
Están tan paranoicos en SSP, que en Córdoba no dejan tomar fotos (más que de lejitos) al cuartel donde está instalado el mando único que acaban de instalar.
Tampoco han aclarado el caso de una jovencita desaparecida en Coatepec, frente a la gasolinera que está en la salida a Xico. Ahí detuvieron dizque a unos malosos, pero corrieron a medio mundo del lugar como si fuera secreto de estado. Seguramente agarraron al Chapo Guzmán, con eso de que la leyenda urbana dice que vive en Xico.
LOS ENCAPUCHADOS
Ya en la agenda nacional se está planteando que sea un delito el estar encapuchado. Quesque ahí se refugian los delincuentes, malosos hijos de su repipinchamaco.
El anonimato de los manifestantes es totalmente necesario ante un estado que no ha cambiado sus formas de operar de manera clandestina, de reprimir como en los viejos tiempos del priato, de perseguir a quienes no están con sus políticas. Censurar y agredir hasta por meras broncas personales.
En todo caso, los ciudadanos somos los que desconfiamos de quienes vestidos de policías andan encapuchados… ¿Quién nos garantiza que lo hacen por su seguridad personal? ¿Quién garantiza que bajo esa máscara se amparen para cometer fechorías o estupideces como el arremetimiento contra la prensa?
Si bien se entiende que su trabajo debe ser anónimo en tiempos donde tienen al enemigo en casa, lo último que se debería apoyar es esa mafufada de ir a arremeter contra manifestantes encapuchados. El anonimato debe ser parejo.
Si no es por el anonimato, no surgen temas escabrosos, por ejemplo, en redes sociales. Ese lugar donde los que se escudan en seudónimos pueden ser porque son funcionarios, son orejas, son malosos, son cobardes paranoicos o sencillamente son ciudadanos preocupados por tener el único espacio donde pueden expresar sus inquietudes sin temor a ser perseguidos.
Eso de que cuentan con una unidad de inteligencia informática es una chaqueta mental de la autoridad. Algunos a duras penas le entienden al Twitter.
La realidad es que no todos los que andan encapuchados son delincuentes. Si fuera así, bajo esa lógica, se entiende ahora porque se dice entre la flota que ya no sabes si te atacan los buenos o los malos, con eso de que a los policías de Seguridad Pública de Veracruz les encanta la comodidad de andar respirando las babas en sus bozales.
Elementos de Seguridad Pública arremetieron contra otro fotógrafo: David Bello, del Diario de Xalapa, quien tomó unas gráficas al momento de que en pleno acto público le estaba dando un infarto al subdirector Vial de Tránsito, José Miguel Torres Cházaro, pero alguien con caca en lugar de cerebro se le ocurrió que era una buena idea volver a comprometer a la corporación, mandando a madrear al fotógrafo para que no tomara el registro del incidente.
La Secretaría de Seguridad Pública, en sus mandos, anda muy conciente de su labor y está orgullosa de cambiar su imagen, pero los muchachitos nuevos, con eso de que son niños acreditados, aplicados, con estrellita en la frente y abejita en el examen, salieron peor que los antiguos policías.
Se pensaba la nueva Policía sería un poquito más tolerante e inteligente. Que habría mayor sentido común, pero volvieron a ser los mismos patanes engreídos de siempre.
Pero también se entiende que son solamente policías.
Algún responsable debe haber para el trato entre la prensa y Seguridad Pública. Ya se conoce la actitud pedante del encargado de prensa, apellidado Zepeda, pero por alguna extraña razón sigue ahí cobrando por hacer un mal trabajo.
Algún responsable debe haber por estas agresiones sin sentido. ¿De qué sirve que el titular se ande disculpando con los medios si sus achichincles andan otra vez regando el tepache? ¿Qué un trinche infarto no le da a cualquiera en la calle? No sean nenas.
Otra vez: ni un comunicado para condenar las agresiones por parte de quienes deben condenar. Se limitaron a llamar para preguntar si era cierto lo que son las imágenes que ya circulan en las redes sociales entre la prensa veracruzana.
Al final de cuentas todo acabó en manotazos y gritoneos. No pasó a mayores.
POLIS PARANOICOS
Quizás a los señores de SSP se les metió la idea de que como las fuerzas armadas los están entrenando, su sentido común debe ser igual de cuadrado, sin astucia como algunos viejos policías de carrera. Les va faltando tacto y hacerle al conocedor de derechos humanos sólo cuando hay agresiones a cada rato, es una verdadera falacia: nadie se las cree.
Están tan paranoicos en SSP, que en Córdoba no dejan tomar fotos (más que de lejitos) al cuartel donde está instalado el mando único que acaban de instalar.
Tampoco han aclarado el caso de una jovencita desaparecida en Coatepec, frente a la gasolinera que está en la salida a Xico. Ahí detuvieron dizque a unos malosos, pero corrieron a medio mundo del lugar como si fuera secreto de estado. Seguramente agarraron al Chapo Guzmán, con eso de que la leyenda urbana dice que vive en Xico.
LOS ENCAPUCHADOS
Ya en la agenda nacional se está planteando que sea un delito el estar encapuchado. Quesque ahí se refugian los delincuentes, malosos hijos de su repipinchamaco.
El anonimato de los manifestantes es totalmente necesario ante un estado que no ha cambiado sus formas de operar de manera clandestina, de reprimir como en los viejos tiempos del priato, de perseguir a quienes no están con sus políticas. Censurar y agredir hasta por meras broncas personales.
En todo caso, los ciudadanos somos los que desconfiamos de quienes vestidos de policías andan encapuchados… ¿Quién nos garantiza que lo hacen por su seguridad personal? ¿Quién garantiza que bajo esa máscara se amparen para cometer fechorías o estupideces como el arremetimiento contra la prensa?
Si bien se entiende que su trabajo debe ser anónimo en tiempos donde tienen al enemigo en casa, lo último que se debería apoyar es esa mafufada de ir a arremeter contra manifestantes encapuchados. El anonimato debe ser parejo.
Si no es por el anonimato, no surgen temas escabrosos, por ejemplo, en redes sociales. Ese lugar donde los que se escudan en seudónimos pueden ser porque son funcionarios, son orejas, son malosos, son cobardes paranoicos o sencillamente son ciudadanos preocupados por tener el único espacio donde pueden expresar sus inquietudes sin temor a ser perseguidos.
Eso de que cuentan con una unidad de inteligencia informática es una chaqueta mental de la autoridad. Algunos a duras penas le entienden al Twitter.
La realidad es que no todos los que andan encapuchados son delincuentes. Si fuera así, bajo esa lógica, se entiende ahora porque se dice entre la flota que ya no sabes si te atacan los buenos o los malos, con eso de que a los policías de Seguridad Pública de Veracruz les encanta la comodidad de andar respirando las babas en sus bozales.
28 de marzo de 2013
Semana Santa volada
Ilustración de Neal Adams
Esta Semana Santa, así las cifras sean las más alegres, la secretaria de Turismo del gobierno federal, Claudia Ruiz Massieu, dio un dato real: México descendió de la tabla internacional debido a los efectos de la violencia.
Veracruz seguramente no estará exento de lo anterior, pero podrá aprovechar un factor: las protestas de maestros en Oaxaca y Guerrero; esos educadores “revolucionarios” en contra de todo lo establecido y que le sacan el parche a la evaluación, y su manera de protestar es joder al prójimo.
¡Carajo!… Chuchito decía amaos los unos a los otros, y en plena Semana Santa a los trinches profesores se les ocurre fastidiar a medio mundo. Ni los días sagrados de Jesús respetan, chale.
Esta circunstancia obliga a desanimar a los visitantes a esos hermosos estados. Ya sabe: la playa de Nacapulco de Luis Mirrey y la Oaxaca de Mafiosos Priístas, donde al asesino de un profesor jubilado lo hacen candidato a alcalde o les da por inventar atentados. Pura finísima persona.
No obstante, siguen llegando las hordas de extranjeros a la capital oaxaqueña y a la famosa Caletilla o Zona Diamante. Y la neta allá sí se ven, y no como en Xalapa, que según las gestiones internacionales de la alcalde Elizabeth Morales, debería estar llena de vikingos, españoles y uno que otro franchute.
Veracruz tiene la oportunidad para demostrar que está en paz. Que no tiene bloqueada sus carreteras por caprichitos de grupos magisteriales. Que en estos días, como nunca, debe prevalecer la política y el diálogo para impedir que los manifestantes afecten a quienes deseen vacacionar en un estado que poco a poco ha recuperado la confianza ciudadana, luego de estrepitosos episodios de sangre.
Como nunca el estado, los servicios y sus principales zonas turísticas deben estar a la altura para recibir a quienes llegan a descansar y convivir a las playas, a la montaña, al desmadre citadino de la vida nocturna.
Ya de entrada podemos decir que el Caribe Mexicano es un destino ahorita lleno de mexinacos que quieren conocer las agüitas azules y la arena blanca que dicen es cangrejo. Que allá nadie se queja de los servicios. Que tiene la gran ventaja de tener vuelo de bajas tarifas, alcanzables para los proles peñanietistas, por su lejanía prácticamente de todo México.
Veracruz se ha tardado en gestionar vuelos de esta categoría. Siendo un estado tan largo, bien ya podrían haber traído una que otra compañía de vuelos baratos para invitar a todo mundo no sólo al puerto, sino a lugares como Costa Esmeralda, los Tuxtlas, Coatzacoalcos y decenas de sitios turísticos que rodean a Xalapa.
Si bien hay una apreciación en la mejora de seguridad, no podemos dejar de lado que la desconfianza de la gente permanece: nadie fácilmente viaja a determinadas horas, en determinados sitios, por las debidas precauciones o por mera superstición.
Muchos veracruzanos se han preguntado si no habrá facilidades en el futuro para evitar las largas carreteras y de perdida volar una vez en su vida. ¿Se imagina usted cuántos maestros, obreros sindicalizados, podrían ser un mercado para moverse sólo en el estado?
No se entiende tampoco porqué la negativa de las compañías aéreas de bajo costo para invertir en Veracruz. A lo mejor son como esos chilangos ingenuos de CNI-Canal40, que pensaban que podíamos viajar desde Coatzacoalcos a Poza Rica para cubrir un incidente, sin pensar que el chorizo veracruzano era de al menos 12 horas de viaje.
Como sea, la Semana Santa se va de volada, y si no es vuelos de bajo costo, por lo menos súbase en el ADO; nomás aguante la molestia de que le suben las tarifas cuando se les hincha y sin aviso.
25 de marzo de 2013
Sobre el viaje a Malasia
Imagen falsa de Pablo Jair Ortega en Malasia
Este lunes, desde temprana hora de la mañana, un pirata cibernético logró hackear una de las cuentas personales de su servidor. El texto implicaba que yo estoy pidiendo dinero por estar en medio de un conflicto internacional, donde me asaltaron en Malasia. Quiero aclarar que esto es totalmente falso y que se trata de un virus o hacker sin nada qué hacer y mucho oficio para joder. De ninguna manera estamos en el extranjero, ni tampoco pedimos dinero, como ha sido siempre la línea laboral de su servidor, que no ha viajado ni a Guatemala. Agradezco sus llamadas, mensajes y correos de preocupación. A todos ustedes les externo mis sinceras gratitudes y ni modo, a darle que esto es como el teatro: el espectáculo debe continuar.
PD. No le deseo mal el graciosito ocioso o graciosita ociosa, pero ojalá se le pudra el tamal. He dicho.
Pablo Jair Ortega.
Este lunes, desde temprana hora de la mañana, un pirata cibernético logró hackear una de las cuentas personales de su servidor. El texto implicaba que yo estoy pidiendo dinero por estar en medio de un conflicto internacional, donde me asaltaron en Malasia. Quiero aclarar que esto es totalmente falso y que se trata de un virus o hacker sin nada qué hacer y mucho oficio para joder. De ninguna manera estamos en el extranjero, ni tampoco pedimos dinero, como ha sido siempre la línea laboral de su servidor, que no ha viajado ni a Guatemala. Agradezco sus llamadas, mensajes y correos de preocupación. A todos ustedes les externo mis sinceras gratitudes y ni modo, a darle que esto es como el teatro: el espectáculo debe continuar.
PD. No le deseo mal el graciosito ocioso o graciosita ociosa, pero ojalá se le pudra el tamal. He dicho.
Pablo Jair Ortega.
24 de marzo de 2013
Veracruz, el más musical de todo México
Versos de Arcadio Hidalgo
Juan José Calatayud, jazzista renombrado ya fallecido
Pablo Jair Ortega - pablojairortegadiaz@gmail.com.- Antes que todo, debo confesar que no soy experto en el tema musical, pero sin duda la Cumbre Tajín se ha ido mejorando con el paso de los años. Es un foro ya consagrado como internacional, referente obligado como puede ser el espectáculo de los Big Four del trash metal, o el Big Parade de Los Ángeles, o cualquiera de los festivales legendarios de Inglaterra como el Live Aid o las celebraciones relacionadas con la realeza. El Vive Latino tampoco se queda atrás
Lo confirman la llegada de artistas de la talla de Ziggy Marley, Regina Spektor, Blind Melon (con todo y que ya no está entre nosotros Shannon Hoon) y The Smashing Pumkins, aunque no con la alineación con la que crecimos en los 90.
La apertura incluso ha llegado a invitar a artistas populares como una manera de dar un cartel artístico completo para todos los gustos. En el sexenio de Fidel Herrera Beltrán se dio el primer Tajín con la inclusión de Los Tigres del Norte, comenzando a abrir el escenario no sólo para lo alternativo o rockero.
Tampoco ha dejado de lado el espacio para lo que es la música veracruzana tradicional o las nuevas propuestas que se están consagrando a la par de la Cumbre Tajín: grupos de son jarocho o huapango tan emblemáticos como Mono Blanco o Son de Madera, que ahora han dado paso a la creación de propuestas únicas como Los AguasAguas, Los Macuiles, La Manta, Los Cojolites, entre otros que se les escapan a la memoria de este practicante del JackDanielismo.
INVASIÓN NORTEÑA, INEVITABLE
Veracruz, como todo el país, ha sufrido la inevitable invasión de la música grupera o TexMex. Los bailongos populares no se entenderían de esta manera, luego de haber desplazado a los grupos tropicales netamente veracruzanos como Los Caracoles, Los Flamers, Los Otvers, Los Joao, Los Súper Lamas, entre otros.
Ahora, conforme a lo que venden las disqueras y las televisoras nacionales, la música grupera se convirtió en algo más rentable. Las letras desmadrosas de La Sombra y compañía, pasaron a segundo término con artistas emuladores del narcocorrido y de la vida en los Estados Unidos o la frontera.
Súmese a esto el gran fenómeno migratorio que trajo esas canciones a tierra jarocha; o el magnicidio de Colosio que popularizó a “La Culebra” como una rola para la posteridad del recuerdo trágico.
La tambora incluso era un fenómeno popular escaso en Veracruz, pero que se fue creciendo a la par de que las estaciones de radio y de videos comenzaron a glorificar la onda grupera como un ente de identidad nacional.
La música norteña era norteña y se quedaba allá en el norte. Quizás allá en el Veracruz colindante con Tamaulipas, es parte de su vida diaria escuchar corridos, pero no deja de existir el huapango. El violín se sigue escuchando en el ambiente.
REGIONES ÚNICAS
A Veracruz se la ha desdeñado en el ámbito musical nacional: es más fácil que nos identifiquen como mexicanos por el mariachi ranchero de Vicente Fernández o por las borracheras y escándalos de Lupillo o la desaparecida Jenny Rivera.
Sólo en películas de la época de oro o hasta en la caricatura de Disney, “Los Tres Caballeros” dan un lugar especial a Veracruz. Recientemente, Los Cojolites han sido quienes han llevado la música veracruzana a la pantalla grande, y, en diferente manera, Lila Downs, representando al Istmo.
Y es que Veracruz es tan grande musical, como territorialmente. La música veracruzana, en todas sus regiones, es tan única y variada que podemos decir que somos el único estado donde no sólo tenemos son jarocho como estandarte musical.
Quien esto escribe confiesa que no acude a la cantina en sábado porque ya es convertida en fandango; pasa lo mismo que la salsa como música ambiental en restaurantes: está chida, pero escucharla por varios minutos da una inmensa hueva, más si uno no le entra a la bailada.
Al norte el huapango no quiere morir pese a las invasiones norteñas: existen encuentro anuales donde se reúnen para no dejar morir este movimiento que abarca a todo el Totonacapan y la Huasteca. Recientemente se hizo uno en Córdoba donde se reunieron soneros, huapangueros, jaraneros y versadores de todo el estado.
Precisamente en la Ciudad de los 30 Caballeros podría ser el Nueva Orleans de México, pues existe una escuela de jazz encabezada por el finado maestro Juan José Calatayud y por los legendarios Portales de Zevallos, de vez en cuando, se puede ver a músicos con banjo e instrumentos de jazz.
Veracruz y Boca del Río se pintan solos por su gran riqueza cultural. Aquí se hace el Festival Afrocaribeño, el Festival Internacional de Salsa, entre otros encuentros musicales. Aquí se toca son montuno, para no olvidar que la zona conurbada tiene ese aroma a La Habana. El son jarocho es obvio y acaba de fallecer El Jaranero Solitario: ese que usted veía caminar de bar en bar, restaurante en restaurante, plaza por plaza, con su inseparable compañera de madera, improvisando los versos.
Sobre decir que Xalapa es cuna: aquí se encuentra la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana, esa que dura 10 años, 20 semestres, y sólo unos pocos la terminan. Son quienes a veces sufren por sus malas pagas y falta de espacios, pero no han dejado de expresar su talento.
La Cuenca será siempre la capital del son jarocho, con eso de que tienen una perla llamada Tlacotalpan y que no se entendería de otro modo más que como la sede de una de las fiestas más grandes del país: La Candelaria, más allá de la barbarie de maltratar a los toros. Más allá de eso están los soneros que se reúnen por todos lados para echar poesía pícara inventada al momento.
Mención aparte está el istmo, pues compiten directamente la música oaxaqueña contra el son jarocho que ha crecido en zonas como Cosoleacaque y Jáltipan (éste último convertido en capital musical del sur con su isla de Tacamichapan).
Minatitlán, contra toda la corriente de la gran influencia de los tehuanos, chilapas, tecos, barreños, etc., en los últimos años ha dado muestras también de su talento en géneros muy específicos, como la décima espinela, que Daniela Meléndez hace como ninguna otra. En Mina falleció Arcadio Hidalgo, el iniciador de Mono Blanco, y es aquí donde se le dieron sus últimos homenajes en vida.
DIVERSIDAD MUSICAL
Así de diversa es la música en Veracruz. Tenemos para hacer hartos festivales en todos lados y es sólo un poquito de imaginación la que necesitan las autoridades locales para explotar esta parte de la cultura de nuestra entidad.
Podemos convertir a nuestras ciudades como polos de obligada visita: el Tajín nos ha demostrado que es necesaria una fuerte inversión y mucho esfuerzo, pero una buena organización ha rendido sus frutos a más 10 años de la creación de la Cumbre.
Ahora todos los años, todo mundo quiere visitar Papantla, y no sólo por sus pirámides, sus voladores y por su vainilla. El turismo puede ser una gran entrada de recursos y la música debe de estar al frente, para que vean de lo que estamos hechos en Veracruz, más allá de los intereses políticos tan perversos e ignorantes.
Juan José Calatayud, jazzista renombrado ya fallecido
Pablo Jair Ortega - pablojairortegadiaz@gmail.com.- Antes que todo, debo confesar que no soy experto en el tema musical, pero sin duda la Cumbre Tajín se ha ido mejorando con el paso de los años. Es un foro ya consagrado como internacional, referente obligado como puede ser el espectáculo de los Big Four del trash metal, o el Big Parade de Los Ángeles, o cualquiera de los festivales legendarios de Inglaterra como el Live Aid o las celebraciones relacionadas con la realeza. El Vive Latino tampoco se queda atrás
Lo confirman la llegada de artistas de la talla de Ziggy Marley, Regina Spektor, Blind Melon (con todo y que ya no está entre nosotros Shannon Hoon) y The Smashing Pumkins, aunque no con la alineación con la que crecimos en los 90.
La apertura incluso ha llegado a invitar a artistas populares como una manera de dar un cartel artístico completo para todos los gustos. En el sexenio de Fidel Herrera Beltrán se dio el primer Tajín con la inclusión de Los Tigres del Norte, comenzando a abrir el escenario no sólo para lo alternativo o rockero.
Tampoco ha dejado de lado el espacio para lo que es la música veracruzana tradicional o las nuevas propuestas que se están consagrando a la par de la Cumbre Tajín: grupos de son jarocho o huapango tan emblemáticos como Mono Blanco o Son de Madera, que ahora han dado paso a la creación de propuestas únicas como Los AguasAguas, Los Macuiles, La Manta, Los Cojolites, entre otros que se les escapan a la memoria de este practicante del JackDanielismo.
INVASIÓN NORTEÑA, INEVITABLE
Veracruz, como todo el país, ha sufrido la inevitable invasión de la música grupera o TexMex. Los bailongos populares no se entenderían de esta manera, luego de haber desplazado a los grupos tropicales netamente veracruzanos como Los Caracoles, Los Flamers, Los Otvers, Los Joao, Los Súper Lamas, entre otros.
Ahora, conforme a lo que venden las disqueras y las televisoras nacionales, la música grupera se convirtió en algo más rentable. Las letras desmadrosas de La Sombra y compañía, pasaron a segundo término con artistas emuladores del narcocorrido y de la vida en los Estados Unidos o la frontera.
Súmese a esto el gran fenómeno migratorio que trajo esas canciones a tierra jarocha; o el magnicidio de Colosio que popularizó a “La Culebra” como una rola para la posteridad del recuerdo trágico.
La tambora incluso era un fenómeno popular escaso en Veracruz, pero que se fue creciendo a la par de que las estaciones de radio y de videos comenzaron a glorificar la onda grupera como un ente de identidad nacional.
La música norteña era norteña y se quedaba allá en el norte. Quizás allá en el Veracruz colindante con Tamaulipas, es parte de su vida diaria escuchar corridos, pero no deja de existir el huapango. El violín se sigue escuchando en el ambiente.
REGIONES ÚNICAS
A Veracruz se la ha desdeñado en el ámbito musical nacional: es más fácil que nos identifiquen como mexicanos por el mariachi ranchero de Vicente Fernández o por las borracheras y escándalos de Lupillo o la desaparecida Jenny Rivera.
Sólo en películas de la época de oro o hasta en la caricatura de Disney, “Los Tres Caballeros” dan un lugar especial a Veracruz. Recientemente, Los Cojolites han sido quienes han llevado la música veracruzana a la pantalla grande, y, en diferente manera, Lila Downs, representando al Istmo.
Y es que Veracruz es tan grande musical, como territorialmente. La música veracruzana, en todas sus regiones, es tan única y variada que podemos decir que somos el único estado donde no sólo tenemos son jarocho como estandarte musical.
Quien esto escribe confiesa que no acude a la cantina en sábado porque ya es convertida en fandango; pasa lo mismo que la salsa como música ambiental en restaurantes: está chida, pero escucharla por varios minutos da una inmensa hueva, más si uno no le entra a la bailada.
Al norte el huapango no quiere morir pese a las invasiones norteñas: existen encuentro anuales donde se reúnen para no dejar morir este movimiento que abarca a todo el Totonacapan y la Huasteca. Recientemente se hizo uno en Córdoba donde se reunieron soneros, huapangueros, jaraneros y versadores de todo el estado.
Precisamente en la Ciudad de los 30 Caballeros podría ser el Nueva Orleans de México, pues existe una escuela de jazz encabezada por el finado maestro Juan José Calatayud y por los legendarios Portales de Zevallos, de vez en cuando, se puede ver a músicos con banjo e instrumentos de jazz.
Veracruz y Boca del Río se pintan solos por su gran riqueza cultural. Aquí se hace el Festival Afrocaribeño, el Festival Internacional de Salsa, entre otros encuentros musicales. Aquí se toca son montuno, para no olvidar que la zona conurbada tiene ese aroma a La Habana. El son jarocho es obvio y acaba de fallecer El Jaranero Solitario: ese que usted veía caminar de bar en bar, restaurante en restaurante, plaza por plaza, con su inseparable compañera de madera, improvisando los versos.
Sobre decir que Xalapa es cuna: aquí se encuentra la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana, esa que dura 10 años, 20 semestres, y sólo unos pocos la terminan. Son quienes a veces sufren por sus malas pagas y falta de espacios, pero no han dejado de expresar su talento.
La Cuenca será siempre la capital del son jarocho, con eso de que tienen una perla llamada Tlacotalpan y que no se entendería de otro modo más que como la sede de una de las fiestas más grandes del país: La Candelaria, más allá de la barbarie de maltratar a los toros. Más allá de eso están los soneros que se reúnen por todos lados para echar poesía pícara inventada al momento.
Mención aparte está el istmo, pues compiten directamente la música oaxaqueña contra el son jarocho que ha crecido en zonas como Cosoleacaque y Jáltipan (éste último convertido en capital musical del sur con su isla de Tacamichapan).
Minatitlán, contra toda la corriente de la gran influencia de los tehuanos, chilapas, tecos, barreños, etc., en los últimos años ha dado muestras también de su talento en géneros muy específicos, como la décima espinela, que Daniela Meléndez hace como ninguna otra. En Mina falleció Arcadio Hidalgo, el iniciador de Mono Blanco, y es aquí donde se le dieron sus últimos homenajes en vida.
DIVERSIDAD MUSICAL
Así de diversa es la música en Veracruz. Tenemos para hacer hartos festivales en todos lados y es sólo un poquito de imaginación la que necesitan las autoridades locales para explotar esta parte de la cultura de nuestra entidad.
Podemos convertir a nuestras ciudades como polos de obligada visita: el Tajín nos ha demostrado que es necesaria una fuerte inversión y mucho esfuerzo, pero una buena organización ha rendido sus frutos a más 10 años de la creación de la Cumbre.
Ahora todos los años, todo mundo quiere visitar Papantla, y no sólo por sus pirámides, sus voladores y por su vainilla. El turismo puede ser una gran entrada de recursos y la música debe de estar al frente, para que vean de lo que estamos hechos en Veracruz, más allá de los intereses políticos tan perversos e ignorantes.
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