19 de junio de 2012

La mapacha quiere matar a Solovino

Pablo Jair Ortega - pablojairortegadiaz@gmail.com.- Ya es todo un personaje xalapeño. Camina por las calles del centro histórico y lo saludan sus admiradores. De su cuello cuelga un letrero donde pide que le dejen croquetas en la esquina del Palacio. No falta quien le deje algo de alimento, porque es el perro de todos los que convergen en el centro de Xalapa.

Es Solovino, es café y la gente que diario está en el centro lo quiere mucho. Ya lleva días deambulando por el centro y se hizo famoso porque es una mascota cariñosa que se gana la croqueta de cada día sin molestar a nadie.

Solovino es como esos figurines imperdibles de Xalapa: el Juanote, el saxofonista, la del quiosco, Tía Pina, los hippies del callejón. Todos son mosaicos.

Quién sabe qué le picó a la alcaldesa de Xalapa, Elizabeth Morales, esta mañana que se levantó de malas. Debe ser que se peleó con su pareja allá en el DF y no se han podido reconciliar. Ternurita.

Dicen que el pato lo pago una cantante de ranchero de un bar chilango donde dan botellas de 5 mil pesos. Ternurita gastalona.

En fin, uno sólo dice esto porque Freud dice que la mayoría de los problemas del ser humano son de índole sexual. No es por intrigar ni por nada por el estilo.

Total que el berrinche de la alcalde Morales se centró en la caza y captura de Solovino. Mandó a los lacayos de la Real Fuerza Perrera a detener a Solovino como vil delincuente, le quitaron su letrerito, lo lazaron cual caballo Zeta y ya me lo estaba trepando a la reja de la camioneta, cuando algo en verdad conmovedor ocurrió.

Como la gente del centro histórico de Xalapa quiere mucho a Solovino y ya se acostumbró a verlo vagar por la gran ciudad, no se espantan al verlo pasar porque él sólo tiene que rolar y rolar y rolar y rolar, inmediatamente rodearon al regordete perrero para que "ipsofactamente" le quitara del cuello ese amarre tan injusto.

El empleado municipal, ya sea por nervios, por mamón, porque es pejista, homofóbico o vaya usted a saber porqué demonios, pero soltó la sopa: eran órdenes de la alcaldesa la captura del Solovino tan famoso porque estaba dando mala imagen a la ciudad.

Peor que una marimacha anduviera de mapacha electoral presionando a empleados municipales y taxistas. Peor imagen que la basura tirada en las jardineras de la calle Orizaba, llenas de monte. En fin, da mala imagen.

La banda estaba en su papel de “Todos Somos Solovino” y no dejaron que se llevaran a tan ilustre can al matadero, donde iba a ser sacrificado porque no es del agrado de la alcaldesa enojona. Se juntó un buen de gente que protestó por este arresto tan, pero tan perverso no dejó que se llevaran al perrito.

La historia la cuenta la fotoreportera Gina Collins, quien inició el rescate al inminente “levantón” de Solovino: “A ver ahí les va la historia, la Fella mandó por Solovino después de su popular cartel que giró por Facebook; Solovino es de la señora del puesto de dulces que esta en la esquina del palacio, ella lo adoptó hace mucho, pero Solovino vive ahí en el parque y donde lo vemos porque la señora del puesto pasa todo el día ahí trabajando; como Solovino es de la banda, acompaña a las manifestaciones, su diversión es corretear a los carros y no lastima a nadie, por eso le pusieron su cartel; la señora intentó que se lo dejaran, pero cuando supo de la orden y los de la perrera estaban muy al sobres por la orden, ya no pudo hacer nada; y cuando yo llegué lo estaban subiendo. En lo que hablaba con los señores y me dijeron que lo sacrificarían, llegó mucha más gente que gritó “¡Solovino, Solovino!” y entonces dije que me hacía cargo y se lo devolvió al puesto con la señora. Él sigue y seguirá ahí en el centro con ellos, pero no puede estar amarrado; él está vacunado y desparasitado, pero que este ahí y corra y juegue no quiere decir que la perrera puede llevárselo. Creo que la señora tuvo miedo por tener represalias de parte del ayuntamiento, entonces yo les pido apoyo para no permitir que se lo lleven, y que tomen represalias contra los señores de ese puesto...”.

Luego entonces, todos somos Solovino y esto es para que aprendan a respetar a la perrada.

2 comentarios:

antonio narvaez dijo...

Lo que pasa es que no lo quiere porque es macho, fuera perra y hasta lugar le hace en su despacho.

pablo jair ortega dijo...

Jajajajajajaja